viernes, 4 de agosto de 2017

Probando 1, 2, 3

Siempre recurro a esto cuando estoy tocando fondo: me siento recontra sola, ya no me quiere escuchar ni la pared (bien, Vir, la pared nunca te escuchó) y sin embargo siento que tengo todo para decir. Y especialmente, siento que ese todo me pesa mucho más de lo que puedo cargar. Con nadie para compartir la carga, no me queda otra que hablarle al viejo lector invisible (o sea, yo misma, porque además la mayoría de las veces ni siquiera publico al blog que literalmente tiene CERO VISITAS DESDE 2013).
Al final resultó que no tenía nada para decir, porque estoy hace 10 minutos sentada frente a la PC.

Bien.


Hasta la próxima.