Me considero una romántica, en todos los sentidos de la palabra. Me gustan los gestos, me parecen importantes; y no sólo cuando son para mí. Me encanta ver a la gente en la calle haciendo cosas lindas. Me gusta ver a la gente enamorada (generalmente por separado, ya explico), ver hombres llevando ramos de flores, gente hablando por teléfono con gente que quiere, personas caminando de la mano o abrazadas. Más aún me gusta el amor no romántico: hermanos, amigos, padres, hijos (por las dudas aclaro para la gente que considera que usar el plural masculino es violencia de género, que estoy hablando de hombres y/o mujeres, en todos los casos, y todas las combinaciones posibles).
Me genera mucho placer saber, y presenciar, que entre las personas existe algo más que indiferencia o violencia.
Igual, todo tiene un límite. No soy voyeur. Odio a las parejitas que aprietan en el transporte público como sí fueran a morir antes de que termine el viaje y esta fuera la última chance que tienen para tocarse, y no me gusta la gente que hace de su intimidad un acto público. Algunas personas piensan que la intimidad empieza en el momento en que se sacan la ropa, y no es así. Si un día dejara de ser ilegal y peligroso andar en bolas por la vía pública, posiblemente estaría entre las primeras en hacerlo.
Pero bueno, sin desviarme tanto, todo esto viene porque hoy vi una pareja de tortolitos en el bondi, y me dio tanto asco que sentí que sólo podría superar el trauma haciéndolo público.
Comienzo de escena. Estamos viajando en un 44, un sábado a la tarde, cuando se sube una pareja. Ella se sienta en el lugar libre adelante de todo al lado de la puerta, él se queda parado al lado. Se miran, se aman, se ríen, se besan.
Pero ¿qué es eso? ¿Es un palito de chupetín? Es un palito de chupetín. Porque él no puede tomarse él tiempo de sacarse el chupetín de la boca, y ella tampoco puede esperar tanto tiempo. El beso tiene que ser YA. Además seguramente es muy sensual que ella se mande semejante forma fálica (espero que realmente no sea este el caso, porque me pondría un poquito triste por ambos). No termino de superar mí indignación de vieja puritana, que ella empieza a explotarle un grano de la barba con la mayor cara de ternura y cuidado materno que alguien pueda expresar. ¿Ven lo que digo de la intimidad en público? ¿Cómo se les ocurre? Lamentablemente (o gracias al cielo) después me entretuve tanto escribiendo al respecto que no sé qué más pasó, y cuando volví a levantar la mirada ya no estaban ahí.
Pero quiero dejar una moraleja a esta historia, o más bien un pedido: a todos esos amantes apasionados que van por ahí, no me quiero poner en vieja chota y recordarles que esta sensación es absolutamente fugaz (oops). Sólo quiero decirles que hay ciertas cosas que le producen mucha más incomodidad al de al lado que placer a ustedes. Tóquense antes de salir, o consíganle a su novio una psp o un celular que soporte el Candy Crush Saga, y dejen el romance asqueroso para las vacaciones familiares.
Muchas gracias.