Tengo que confesarlo: siempre odio lo nuevo. No sé sí es mi instinto natural hipster o mi odio patológico al cambio, pero me arriesgaria a decir que el 90% de las cosas qué se ponen de moda me parecen horrendas, o estúpidas, o ambas. Por ejemplo, el año pasado (o el anterior?) estaban por todos lados las sandalias tipo gladiador. A quién se le ocurre? Parecía que todas nos estábamos preparando para enfrentarnos a un león en el piso arenoso del Coliseo. Casi como sí no vivieramos rodeados de cemento, o pasaramos más de 15 minutos al día parados o caminando. Creo que el tiempo más largo que la mayoría de la gente pasa de pie es en la ducha, y ahí no se necesitan zapatos. Lo que pasó después sólo fue peor: el ascenso de la sandalia con plataforma ortopedica fluorescente, o animal print; o mejor, animal print con detalles en fluo! Por favor, alguien llevese este cáncer y devuelvanos las Crocs! Sé que es sólo cuestión de tiempo hasta que me encuentre usandolas, como pasó con todo lo demás.
Me acuerdo cuando se pusieron de moda los chupines “pero qué mierda! Eso no favorece a nadie. Culo gordo y pies grandes es lo único qué resaltan, y no necesito ayuda para ninguna de las dos cosas, gracias.“ Después fueron las calzas, casi lo único peor qué el chupin qué podían pensar. No sólo ajustan en todos los lugares equivocados (en todos los lugares, bah), sino qué además ofrecen CERO soporte. Y heme aquí, en el bondi con calzas rojas...
lunes, 18 de febrero de 2013
Trendy
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